En 2019, Guaratuba, Matinhos y Pontal do Paraná reunieron a más de 2,5 millones de personas durante el Año Nuevo. Esto no sólo significa tener más gente circulando por las playas de Paraná, sino también un mayor consumo de energía y agua, además de una mayor producción de residuos, como se menciona cada año. Este aumento de población en una época concreta del año también puede conllevar un mayor riesgo de accidentes que pueden derivar en hospitalizaciones.
Y ahí es principalmente donde reside el problema. Los días “normales” aún no han vuelto. Hay una pandemia y hay que tenerla en cuenta, aunque todo el mundo esté cansado de oír hablar de ella. Las vacaciones no pueden ni deben ser “normales”. Existe un riesgo inminente de colapso de la atención de salud pública en la costa de Paraná, vidas que podrían perderse si el número de pacientes supera el número de camas disponibles.
La región ocupa el segundo lugar, en comparación con otras regiones del Estado, en número de casos y muertes por Covid-19. Esta información por sí sola hace sonar la alarma para que los ciudadanos hagan su parte en el control de la enfermedad.
Aunque hay un anuncio de que se implementarán 20 camas más en el Hospital Regional do Litoral, no hay garantía de que sean suficientes para atender a todos los que puedan necesitar atención este fin de año. El aumento de la capacidad de servicio es, sin duda, una buena noticia, pero las camas y los profesionales sanitarios, así como los recursos aplicados en esta batalla, no son infinitos. Es para reflexionar.
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